Las Aventuras de Flo en Atlántida: Olvidándome de todo en Lancetilla

Después de mi aventura matutina en Punta Izopo me trasladé con amigos a Lancetilla, uno de los jardines botánicos más grande de América. Se encuentra ubicado a unos cuantos kilómetros de la ciudad de Tela. Desafortunadamente llegamos cerca de la hora de cierre, algo que no recomiendo porque me hubiera encantado pasear por sus senderos, sentarme a leer un libro y disfrutar el momento. Envés de ello, Iris, una de las guías, nos llevó en un recorrido reducido de una hora en la que iniciamos atravesando un gigante túnel de bambú.13996042_10157263653000282_8516037344606566052_oElla nos mostró diferentes especies de árboles, entre ellos uno que es famoso por ser el causante de la muerte de Dorothy Popenoe, la esposa de quien fuera el fundador del jardín. Ella murió instantes después de haber comido el akee, una fruta que es venenosa durante su proceso de crecimiento. Nos mostraron el árbol de donde proviene la nuez moscada, jamás hubiera imaginado que era así.13920307_10157263666355282_2292677080776573881_o

Noté también que Iris recogió 4 o 5 diferentes tipos de fruta, nunca los había visto. Uno era de tamaño mediano y color naranja, otro parecía una almendra roja y otro llamado carambola o chiramelo, entre otros. No soy vegetariana pero me gusta pensar que en mi vida he comido una buena cantidad de frutas y vegetales, y ciertamente no me perdería en un viaje al supermercado. Sin embargo, este jardín botánico me sorprendió, y probó que estaba equivocada, al tener la oportunidad de ver muchas frutas de las cuales no tenía conocimiento.

Terminamos el recorrido en una casa donde las mujeres de la comunidad elaboran jaleas y vinos. Para ser honesta, creo que esta fue mi parte favorita del recorrido ya que todo era tan diferente a lo que estoy acostumbrada. Hasta me asegure de llevar a casa una botella de vino de lovi lovi.

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Unos momentos después, Iris entró a la cocina para reaparecer con las frutas que había recogido en el camino.

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Nos entregó a todos una porción para degustar, yo tenía hambre así que mordí una buena parte de una fruta que resultó tener la misma acidez de un limón. Después de ese mal sabor de boca decidí seguir las instrucciones y quite la cáscara de la fruta roja que se asemejaba a una almendra y que Iris nos mencionó que se le llamaba la “fruta milagrosa”. Ella llevó su porción de fruta a su boca y comenzó a chupar, así que hicimos lo mismo con las nuestras por 5 minutos. Después de eso nos pidió que tomáramos la primera fruta, la ácida, y comiéramos un poco. Al hacerlo mi sorpresa fue que el sabor ya no era ácido, ¡era dulce! Fue alucinante, la “fruta milagrosa” hacía que todo lo que comieras después de probarla tuviera un sabor dulce, este efecto duraba unos 25 minutos. Mientras nos dirigíamos a nuestro automóvil nos comentaba que era útil para las personas diabéticas, eso les permitía tolerar la regulación de azúcar en sus dietas.

Nos despedimos del jardín a las 5:30 de la tarde, mientras comenzaba a ponerse el sol; un privilegio ya que a partir de las 4:00 p.m. está cerrado al público.

Mi consejo es el siguiente: lleva bastante repelente, haz el recorrido y prueba algunas frutas. Si eso no es de tu gusto, únicamente camina un poco y luego encuentra un área para sentarte a leer y comer un bocadillo, no te arrepentirás. Gracias al equipo de Lancetilla por una tarde maravillosa. Para más información escribe al correo jardín_lancetilla@yahoo.com o llama al teléfono +504 2408-7806.

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